Tuesday, November 14, 2006

La luz que no se apaga

No clavo mis manos en tus recuerdos, no pretendo ser quien juzgue tus decisiones.
Me sirve pensar que logré conseguir mil maneras para no quererte.
Si al menos conservara las risas, si al menos comprendiera tu silencio
Rompería en mil pedazos mis ganas de abrazarte.
Mentiría.
Mentiría al verte a los ojos.
Al parecer mis dedos no distinguen entre tu boca y mis lágrimas

Bastaría con traducir tus acciones en besos

Pero sé que tú te pierdes en la arena mojada de una playa
Y yo me alejo de ti, como el sol al atardecer
Para dejarte vivir en el húmedo calor de tu egoísmo

Casi respiro el salitre del olvido
Casi me oxido con el desgano de falsas intenciones


Ilógicamente, me siento más cerca de ti ahora que te olvido...

4 Días

A veces extraño tus palabras
no que fueras un gran hablador...
pero justas y precisas
llegaban apasiguando mis temores

Y yo cerraba los ojos
tratando de convencerme que eras tú
pensando alianzas atemporales
y dulces bienvenidas matutinas

Comiendo con sueños mi futuro
Riendo en dulces despertares
y transformando lo ilógico en ilusiones coherentes

Sin embargo, hoy te escribo
y no te hablo
hoy te pienso y no te siento
hoy quisiera ser lo que exhalas

Sin dolor ni amor
consigo retornar al camino
que no me lleva a ti.